Nombre del autor:Mario Alvarez

CETES o Fondos
Inversión

CETES o fondos: ¿cómo saber qué instrumento tiene más sentido para invertir tu dinero?

Antes de que escribiera este artículo, tenía una parte de mi dinero guardada en una cuenta, sin generar ningún rendimiento; casi como si fuera una alcancía. Sabía que existían opciones para hacerlo crecer, pero antes de moverlo y si quiera pensar en invertir, necesitaba entender cuál sería la opción más conveniente. Fue entonces cuando decidí empezar a buscar dónde invertirlo. Hubo dos alternativas que aparecieron una y otra vez: CETES y fondos de inversión. Al principio pensé que la diferencia entre ambos estaría en cuánto podían hacer crecer mi dinero, por lo que imaginé que bastaría con comparar algunos números para tomar una decisión.  Pero conforme fui entendiendo cómo funcionaba cada uno, descubrí que la comparación era más complicada de lo que parecía. Ambos pueden ayudar a hacer que tu dinero crezca, pero funcionan de manera distinta y responden a necesidades diferentes.   En ese momento entendí que la pregunta ya no era con cuál podía ganar más, sino cuál tenía más sentido para el dinero que quería invertir. Por eso reuní los aspectos que más me ayudaron a entender qué distingue a los CETES de un fondo de inversión y cómo identificar cuál puede ajustarse mejor al propósito que buscas cumplir con tu dinero.   Antes de compararlos, conviene entender qué hace cada uno  Cuando empecé a comparar los CETES con un fondo de inversión, me di cuenta de que estaba poniendo sobre la mesa dos instrumentos que, aunque suelen mencionarse como alternativas para invertir, en realidad funcionan de manera muy distinta.  Los Certificados de la Tesorería de la Federación, mejor conocidos como CETES, son instrumentos de deuda emitidos por el Gobierno Federal. En términos sencillos, al invertir en ellos le prestas dinero a las autoridades durante un plazo determinado y, al vencimiento, recibes el capital invertido junto con el rendimiento correspondiente. Así lo explica Cetesdirecto, la plataforma oficial para invertir en valores gubernamentales.  Con un fondo de inversión ocurre algo distinto. De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), este instrumento reúne el dinero de distintos inversionistas en un mismo portafolio y es administrado por profesionales conforme al objetivo del fondo. Dependiendo de su estrategia, esa cartera puede invertir en valores gubernamentales, deuda privada, acciones u otros instrumentos financieros.  Mientras que en los CETES inviertes directamente en un instrumento gubernamental, en un fondo adquieres participación dentro de una cartera y dependerá del comportamiento de los activos que lo integran. Esa diferencia explica por qué ambos pueden responder de manera distinta, incluso cuando el objetivo o el plazo de inversión parecen ser los mismos.   Con esa base clara, la comparación deja de centrarse en cuánto podría generar cada alternativa y empieza a enfocarse en lo realmente importante: identificar qué aspectos vale la pena analizar para decidir cuál puede tener más sentido de acuerdo a tus necesidades.  ¿Qué vale la pena analizar antes de elegir entre ambas opciones?  Antes de elegir entre los CETES y un fondo de inversión, necesitas revisar algunos aspectos muy relevantes para poder elegir con responsabilidad:  Cómo se pone a trabajar mi dinero.  Qué tan disponible estará cuando lo necesite.  Durante cuánto tiempo conviene mantener la inversión.  Cómo puede comportarse el valor de la inversión con el paso del tiempo. Analizar esos aspectos en conjunto ayuda a entender por qué una alternativa puede resultar más conveniente que la otra. Y es que muchas de esas diferencias parten de un mismo punto: la forma en que cada uno pone a trabajar tu dinero.   La forma en que se invierte el dinero explica gran parte de sus diferencias  Aunque ambos instrumentos tienen el mismo propósito, no generan rendimientos de la misma manera. Por ejemplo, conocer desde el principio cuánto podrías recibir al finalizar un plazo no ocurre por casualidad. Lo mismo sucede cuando el valor de la inversión cambia con el tiempo o cuando el dinero se administra dentro de un portafolio. De acuerdo con la CNBV, esas diferencias responden a la forma en que funciona cada instrumento y a la estrategia con la que se invierten los recursos.  Fue ahí donde entendí que muchas de las diferencias entre ambos instrumentos nacen desde la forma en que se invierte el dinero. En los CETES, tu dinero se utilizaría directamente para prestarle recursos al Gobierno Federal durante un tiempo determinado y, al finalizar ese plazo, recibes tu inversión junto con la ganancia acordada desde el principio. En un fondo de inversión ocurre algo distinto: tu dinero se juntaría con el de otras personas y un equipo especializado decide en qué invertirlo, por lo que el resultado puede cambiar con el paso del tiempo.  Comprender esa diferencia hizo mucho más sencillo identificar cuál podría ajustarse mejor a la meta que tenía para mi dinero.   ¿Para quién puede tener más sentido cada alternativa?   No existe una inversión que se adapte a todas las personas. La elección depende del plan que cada quien quiere alcanzar, del tiempo que se puede mantener ese dinero invertido y del uso que se planea darle.  A partir de esos elementos, resulta mucho más sencillo identificar qué alternativa puede ajustarse mejor a cada situación. Más que encontrar un ganador, la decisión consiste en elegir el instrumento que tenga más sentido para ti.  El mejor instrumento depende del objetivo, no del rendimiento  Antes de fijarme en cuánto podría ganar con una inversión, descubrí que había una pregunta mucho más importante: ¿para qué quería ese dinero?  La respuesta cambia por completo la comparación. No es lo mismo invertir para comprar un automóvil dentro de unos años, ahorrar para el enganche de una casa, construir patrimonio a largo plazo o simplemente buscar que una parte de tu dinero no permanezca sin generar nada. Cada uno de esos objetivos tiene características distintas.  Por ejemplo, si el dinero tiene una fecha en la que deberá utilizarse, probablemente será más importante contar con una opción que permita planear con mayor certeza cuánto podrías recibir al finalizar el plazo. En cambio, si el propósito es hacerlo crecer durante varios años, quizá tenga

Mi primer Fondo de Inversión
Inversión

Mi primer fondo: lo que nadie te explica y conviene entender antes de invertir

La primera vez que escuché hablar sobre invertir en fondos, asumí que era una forma sencilla de empezar a invertir. El nombre, aunque confuso, transmitía la idea de que estaba pensado para quienes daban sus primeros pasos y buscaban una alternativa para hacer crecer su dinero sin enfrentarse, desde el inicio, a propuestas más complejas.   Conforme fui investigando, surgió una duda de la que, por más que buscaba, no encontraba respuesta. La mayoría de las explicaciones hablaban del rendimiento, de invertir desde montos accesibles o de las ventajas de empezar con un fondo de inversión.  Pero pocas respondían las preguntas que tenía antes de tomar una decisión: ¿qué pasa con el dinero una vez que entra al fondo?, ¿por qué el rendimiento puede subir o bajar?, ¿quién decide en qué se invierten esos recursos? Buscar, encontrar y entender esas respuestas era necesario para poder decidirme a invertir en fondos y hoy quiero compartirlo contigo.  Porque la decisión no empieza al comparar rendimientos, sino al comprender cómo funcionan los fondos. Porque un fondo de inversión no opera como una cuenta donde el dinero permanece guardado mientras genera intereses. Detrás existe una estrategia de inversión y conocer esa diferencia cambia por completo la forma de verlo.  En esta guía reuní los puntos que más me ayudaron a conocer cómo evaluar un fondo de inversión. Porque antes de decidir dónde invertir, vale la pena comprender qué estás contratando. Solo así es posible saber si encaja con el objetivo que tiene ese dinero.  El primer error: pensar que tu dinero permanece igual una vez que inviertes  Antes de saber cómo funcionan los fondos de inversión, daba por hecho que el dinero permanecería resguardado, casi como ocurre en una cuenta de ahorro. La diferencia, imaginaba, era que en lugar de recibir intereses obtendría un rendimiento por mantener esos recursos invertidos.  Con el tiempo descubrí que esa idea estaba lejos de explicar cómo opera un fondo de inversión. El dinero no permanece inmóvil ni genera ganancias por el simple hecho de estar depositado. Desde el momento en que inviertes, el dinero entra a un esquema distinto, donde el resultado dependerá de la estrategia con la que se administran los recursos y del comportamiento de los activos que integran el fondo.  Comprender ese cambio de lógica marca un antes y un después. A partir de ahí deja de tener sentido comparar un fondo de inversión con una cuenta bancaria y resulta mucho más sencillo entender por qué su comportamiento puede ser diferente.  ¿Qué pasa con tu dinero una vez que entra al fondo?  Cuando realizas una inversión en un fondo, el dinero deja de mantenerse por separado y pasa a ser parte de los recursos de otros inversionistas. En México, esos fondos son administrados por operadoras de fondos de inversión autorizadas y supervisadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).  Dependiendo de sus características, el dinero puede destinarse a valores gubernamentales, deuda emitida por empresas u otros instrumentos financieros. Cada fondo define en qué puede invertir, el nivel de riesgo que busca asumir y el horizonte de inversión para el que fue diseñado.  En otras palabras: no estás comprando una tasa de rendimiento fija. Lo que estás adquiriendo es una participación dentro de un portafolio cuyo valor cambiará conforme se muevan los activos que lo conforman.  ¿Por qué los rendimientos pueden cambiar con el tiempo?  Hay una duda que aparece casi de inmediato: ¿por qué un mismo fondo puede obtener resultados distintos con el paso del tiempo?  La respuesta está en el portafolio de inversión que tiene cada fondo. Cuando decides invertir en una de esas opciones, tu dinero pasaría a integrarse a ese conjunto de inversiones. Si los instrumentos que lo conforman aumentan o disminuyen de valor con el paso del tiempo, el valor del fondo también cambia y ese movimiento termina reflejándose en el rendimiento que obtienen los inversionistas. Por esa razón, en un fondo de inversión no existe una ganancia garantizada desde el primer día. Habrá periodos con mejores resultados que otros, sin que eso signifique que el fondo esté funcionando mal. Entender esa variación ayuda a construir expectativas más realistas y a evaluar los resultados con un mayor criterio.   No todos los fondos de inversión son para cualquier persona  Un error muy común al empezar a invertir consiste en pensar que los fondos funcionan para cualquier objetivo. Sin embargo, la conveniencia de un fondo de inversión no depende únicamente de sus características, sino también de la forma en que planeas utilizar ese dinero.  Dos personas pueden invertir en el mismo fondo y obtener resultados muy distintos, aun cuando ambas elijan el mismo instrumento. La diferencia no está en el fondo, sino en aspectos como el tiempo durante el que mantendrán la inversión, la posibilidad de necesitar esos recursos antes de lo previsto o la meta financiera que buscan alcanzar.  Por esa razón, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) recomienda revisar el perfil del inversionista, el horizonte de inversión y el objetivo del fondo antes de contratarlo. Ningún instrumento financiero responde a las necesidades de todas las personas; la elección dependerá del propósito que tenga ese dinero.  ¿Para qué tipo de objetivos puede ser una buena opción?  Invertir en un fondo por primera vez suele tener sentido cuando el dinero está destinado a una meta que puede esperar antes de utilizarse. Puede ser una alternativa para quienes buscan comenzar a invertir, construir un patrimonio poco a poco o ahorrar para un proyecto previsto dentro de algunos años.  Más que perseguir el rendimiento más alto, la clave consiste en encontrar un instrumento compatible con el uso que tendrá ese dinero. Cuando ambos puntos coinciden, resulta mucho más sencillo aprovechar las características que ofrece un fondo de inversión.  ¿Cuándo podría no ser la alternativa más adecuada? Un fondo de inversión tampoco tiene por qué ser la respuesta para todas las situaciones. Si sabes que necesitarás ese dinero dentro de poco tiempo, buscas conocer desde

Inversión en CETES
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¿Vale la pena invertir en CETES en 2026? Hay cosas que nadie te explica

Durante mucho tiempo escuché que los CETES eran una de las mejores formas de empezar a invertir. Cada vez que alguien pregunta dónde conviene poner el dinero, la respuesta aparece una y otra vez. De tanto escucharlo, parecía una decisión tan obvia que nunca nos detenemos a pensar, da la impresión de que cualquiera puede invertir sin cuestionarse demasiado.   Cuando empecé a investigar, me di cuenta de que las explicaciones no eran tan claras como se esperaría. Casi todas hablan del rendimiento o de que los CETES son una inversión de bajo riesgo, pero pocas responden las dudas que yo también tenía antes de pensar en invertir.  Por ejemplo, ¿qué sucede con el dinero una vez que lo inviertes?, ¿por qué los CETES generan ganancias?, ¿qué pasa si necesitas esos recursos antes de tiempo?, ¿cómo saber si realmente son la alternativa adecuada para el objetivo que tienes en mente? Comprender esas respuestas resultó mucho más útil que un porcentaje de rendimiento.     La pregunta importante nunca fue cuánto pagan los CETES, sino si este instrumento encaja con el uso que planeas darle a ese dinero. Esa diferencia puede cambiar por completo la forma de tomar una decisión.  En esta guía reuní los puntos que me ayudaron a entender cómo funcionan los CETES, qué aspectos realmente hacen la diferencia al momento de decidir y en qué casos pueden ser una buena alternativa. Lo que debes entender antes de invertir en CETES  Antes de decidir si los CETES valen la pena o no, conviene entender qué son y cómo funcionan. Su nombre completo es Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES). Aunque el término puede sonar complicado, la idea detrás de este instrumento es mucho más sencilla: cuando inviertes, le estás prestando dinero al Gobierno Federal durante un plazo determinado y, a cambio, recibirás una ganancia cuando el periodo termine.  Muchas personas escuchan que los CETES son una buena alternativa para empezar a invertir y asumen que operan como una cuenta de ahorro que paga intereses. Esa idea, aunque parece lógica, no refleja cómo opera ni la forma en que genera rendimientos.  Cuando inviertes en CETES no estás dejando tu dinero guardado, tal como ocurriría en una cuenta de ahorro. En realidad, estás prestando recursos al Gobierno Federal durante un plazo determinado y, a cambio, este se compromete a devolverte el capital junto con el rendimiento correspondiente al vencimiento. Comprender esta diferencia ayuda a entender de dónde provienen las ganancias que ofrece este instrumento.   Tener clara esa base también permite entender por qué estos suelen considerarse una inversión de bajo riesgo y qué los distingue de otras alternativas financieras. A partir de aquí será más sencillo evaluar si este instrumento realmente responde al propósito que tienes para ese dinero.  Los CETES no funcionan como una cuenta de ahorro (y entender esa diferencia cambia todo)  La diferencia comienza desde la forma en que funciona cada opción. Una cuenta de ahorro está diseñada para mantener tu dinero disponible y permitir retiros con facilidad. Los CETES, en cambio, funcionan al mantener esos recursos invertidos durante el plazo que elegiste para obtener el rendimiento esperado.  La ganancia también se genera de una forma distinta. En lugar de recibir intereses por mantener el dinero depositado, adquieres un instrumento emitido por el Gobierno Federal y, cuando el plazo concluye, recibirás su valor completo. El rendimiento obtenido se representa a través de la diferencia entre el monto que invertiste inicialmente y el que recibes al finalizar el plazo. Comprender esta lógica evita una de las confusiones más comunes entre quienes comienzan a invertir: pensar que los CETES son una cuenta de ahorro con una tasa más alta, cuando en realidad se trata de un instrumento diseñado para un plan diferente.  ¿Por qué se considera una inversión de bajo riesgo?  Los CETES suelen recomendarse a quienes buscan dar sus primeros pasos en el mundo de las inversiones porque cuentan con el respaldo del Gobierno Federal. Ese respaldo reduce la probabilidad de que se incumpla con el pago comprometido y hace que, frente a otros instrumentos financieros, se consideren una alternativa con un nivel de riesgo menor.  Eso no significa que sean una inversión libre de cualquier riesgo ni que resulten adecuados para cualquier situación. También influyen factores como el plazo elegido, el comportamiento de la inflación, el uso que tendrá ese dinero y el momento en que podrías necesitarlo. Por esa razón, fijarse solo en el rendimiento puede llevar a una decisión incompleta.  Comprender estos aspectos desde el inicio permitirá analizar con mayor criterio los siguientes puntos de la guía, donde revisaremos qué elementos conviene evaluar antes de decidir si los CETES son la opción que mejor se adapta a tu necesidad financiera.  Lo que sí o sí debes revisar antes de invertir en CETES  Después de entender cómo funcionan los CETES, llega el momento de responder una pregunta más útil: ¿qué deberías revisar antes de decidir si son para ti? Muchas personas suelen concentrarse únicamente en el rendimiento anunciado y dejan de lado aspectos que pueden influir mucho más en el resultado de su inversión.  Uno de ellos es el tiempo, los CETES ofrecen distintos plazos de inversión y cada uno responde a necesidades diferentes. Elegir entre 28, 91, 182, 364 o 728 días no consiste en buscar el plazo que pague más, sino el que mejor se adapte al momento en que volverás a utilizar el dinero.  También conviene pensar en la disponibilidad de esos recursos. Antes de invertir, vale la pena preguntarte si podrás mantener ese dinero sin utilizar durante el periodo elegido o si existe la posibilidad de que lo necesites antes. Esa respuesta puede ser tan importante como el rendimiento que ofrece el instrumento.  En otras palabras, una buena decisión no comienza cuando encuentras la tasa más alta. Comienza cuando eliges una inversión que se adapta a tus propósitos y a la forma en que planeas utilizar tu dinero.  Elegir el plazo correcto puede hacer una gran diferencia  Cuando alguien empieza a comparar CETES,

Cuentas de inversión 2026
Inversión

Las cuentas de inversión que deberías probar en 2026 y cómo elegir una

Hablar de inversiones ya no es tan raro. Durante los últimos años se ha vuelto cada vez más común escuchar sobre cuentas de inversión, a tal grado que aparecen en redes sociales, en conversaciones entre amigos e incluso dentro de apps que se acostumbra utilizar todos los días.  El cambio ha sido tan grande que existen opciones para prácticamente cualquier perfil. Hay cuentas para quienes apenas quieren empezar, alternativas para mantener el dinero disponible y otras enfocadas en personas que buscan explorar más herramientas para invertir.  El problema es que, conforme aparecen más opciones, también se vuelve más difícil saber cuál elegir. Muchas cuentas parecen ofrecer beneficios parecidos y, a simple vista, puede dar la impresión de que la diferencia entre una y otra es mínima. Pero esa suele ser una de las formas más rápidas de perder de vista lo que realmente importa.  Porque una buena cuenta de inversión no necesariamente es la que más llama la atención, sino la que mejor encaja con la forma en que planeas utilizar tu dinero. Por eso decidí comparar algunas de las alternativas más interesantes en este 2026 y analizar qué ofrece cada una, para quién podría tener sentido y qué aspectos vale la pena revisar antes de tomar una decisión.   Lo primero que descubrí al comparar cuentas de inversión    Cuando empecé a revisar distintas opciones de las cuentas de inversión, pensé que la comparación sería bastante sencilla. Imaginaba que bastaría con revisar qué ofrecía cada una para identificar cuáles valían la pena y cuáles no.  Pero conforme avanzaba, descubrí que varios de los factores que terminaron influyendo en la decisión final no son necesariamente los que aparecen en la publicidad o en las recomendaciones.  Eso provocó que la comparación cambiara por completo. En lugar de buscar una cuenta de inversión que destacara en todos los aspectos, el reto pasó a ser entender qué ofrecía cada opción y qué tan útil podría resultar según lo que esperaba obtener de ella.  Fue ahí donde apareció una de las ideas más valiosas de todo el ejercicio: elegir una cuenta de inversión tiene que ver con identificar cuáles características tienen mayor importancia para cada persona al momento de tomar una decisión final.  Las cuentas de inversión que deberías revisar este año    Después de comparar distintas opciones, entendí que no basta con quedarse con la primera opción que aparece en redes sociales o con la recomendación de un amigo. Detrás de cada alternativa existen diferencias que pueden pasar desapercibidas al principio, pero que terminan teniendo un impacto importante en la experiencia de uso.  Por esa razón, decidí armar un listado de las cuentas de inversión que más vale la pena revisar durante 2026. Para seleccionarlas, tomé en cuenta factores como la facilidad para empezar, la disponibilidad del dinero, las herramientas que ofrece cada plataforma y el valor que pueden aportar distintos objetivos.  La intención no es encontrar una cuenta ganadora ni construir un ranking definitivo. El objetivo es entender qué ofrece cada alternativa, cuáles son sus principales ventajas, qué puntos vale la pena considerar antes de elegir y para qué tipo de persona podría tener más sentido.  GBM+: para quienes buscan más opciones para hacer crecer su dinero  GBM+ aparece en este listado porque ofrece más alternativas que una cuenta de inversión tradicional. Puede ser una opción interesante para quienes ya dieron sus primeros pasos en el ahorro y se sienten cómodos generando rendimientos o incluso quieren explorar otras formas de poner a trabajar su dinero desde una misma plataforma. Rendimiento o rango esperado:  Smart Cash ofrece una tasa anual de entre 4.00% y 4.75%, según el monto total invertido en GBM.  La tasa de 4.00% aplica para inversiones desde $0 hasta $300,000 pesos.  La tasa más alta de 4.75% de rendimiento aplica para inversiones superiores a los 20 millones de pesos.  En otros productos de GBM+ no existe un rendimiento fijo, ya que el resultado depende de la opción elegida. Lo bueno:  Smart Cash no cobra comisiones y se puede comenzar desde 100 pesos.  GBM ofrece acceso a más de 6,000 instrumentos de inversión, nacionales e internacionales, desde una misma plataforma.  Permite explorar distintas alternativas sin necesidad de cambiar de app conforme aumenta la experiencia.  Puede funcionar para quienes buscan generar rendimientos sobre su dinero disponible y, al mismo tiempo, explorar otras alternativas de inversión. Lo no tan bueno:   La tasa más alta de Smart Cash exige un monto de inversión muy elevado.  Los depósitos nuevos deben permanecer invertidos durante al menos un día hábil antes de poder retirarse.  Algunas alternativas dentro de la plataforma pueden registrar ganancias o pérdidas, por lo que se requiere un mayor seguimiento.  A quién se la recomendaría:   A quienes buscan empezar con una opción sencilla de inversión y desean explorar más herramientas después.  A quienes no quieren cambiar entre varias apps para probar distintas alternativas de inversión.  A quienes están dispuestos a dedicar tiempo para entender cómo funciona cada opción antes de mover su dinero.  Nu: para quienes buscan rendimientos sin perder flexibilidad  Decidí colocar a Nu en este listado porque ofrece distintas formas de generar rendimiento sin obligar a las personas a renunciar por completo a la disponibilidad de su dinero. Su propuesta se ha vuelto popular entre quienes buscan una alternativa sencilla para empezar a invertir desde una app y sin montos elevados de entrada.  Rendimiento o rango esperado:  La opción de Cajita Turbo ofrece un rendimiento de 13.00% anual, aunque para ello es necesario realizar al menos una compra al mes con la tarjeta Nu.  La Cajita con disponibilidad 24/7 ofrece un rendimiento anual del 7.00% y permite disponer de dinero en cualquier momento.  También existe la opción de ahorro congelado con rendimiento que va de 7.05% a 7.30% anual, dependiendo del plazo elegido.  Las Cajitas pueden abrirse desde 0.01 pesos, mientras que para la opción de ahorro congelado se requiere un mínimo de 50 pesos.  Lo bueno:  Permite elegir entre distintas alternativas, según el nivel de flexibilidad que se busque.  La Cajita

Cuentas de ahorro

¿Conviene guardar el dinero en una fintech o en un banco? Te ayudo a decidir

Guardar dinero ya no es una decisión tan simple como antes. Durante años, los bancos fueron la opción más común para recibir ingresos, realizar pagos, hacer transferencias y administrar parte de las finanzas. La razón era sencilla: para la mayoría de personas no existían demasiadas alternativas para comparar.   Sin embargo, en los últimos años comenzaron a ganar terreno las fintech con una propuesta difícil de ignorar: generan rendimientos sobre el dinero disponible, abrir cuentas en cuestión de minutos y administrar los recursos desde el celular. Y, como era de esperarse, muchas personas comenzaron a preguntarse si todavía tenía sentido mantener su dinero en un banco tradicional. Fue entonces cuando empezó a surgir una pregunta cada vez más frecuente: si una fintech puede ofrecer rendimientos sobre el dinero disponible y una experiencia completamente digital, ¿todavía tiene sentido meter el dinero en un banco? La cuestión es que, cuando se revisan ambas opciones con mayor detalle, aparecen diferencias que van más allá de cuánto dinero puede generar una cuenta.  Aspectos como el acceso a los recursos, los productos financieros disponibles, la experiencia de uso y la protección del dinero también forman parte de la decisión. En algunos casos, incluso pueden tener tanto peso como el rendimiento que una institución promete ofrecer. Por eso, más que intentar determinar si una fintech es mejor que un banco o viceversa, vale la pena entender qué ofrece cada alternativa, qué necesidades ayuda a resolver y qué aspectos conviene revisar antes de decidir dónde guardar el dinero en 2026.  El primer error: pensar que una fintech y un banco hacen exactamente lo mismo    Cuando surge la comparación entre fintechs y bancos tradicionales, gran parte de la conversación suele centrarse en los rendimientos. Es común encontrar recomendaciones en publicaciones o videos que explican cuánto puede crecer una cantidad determinada de dinero y, a partir de ahí, asumir que la mejor elección será aquella que promete generar un mayor nivel de ganancias.  El problema es que esa comparación suele quedarse corta al momento de tomar una decisión. Aunque ambos modelos financieros permiten administrar recursos, realizar transferencias y operar desde canales digitales, las diferencias comienzan a aparecer cuando se revisa a detalle qué puede hacer cada uno y cómo influyen en la experiencia de los usuarios.  Algunas fintechs concentran sus esfuerzos en ofrecer herramientas de ahorro, inversión y gestión desde el celular. Los bancos, por su parte, suelen reunir una oferta más amplia que puede incluir cuentas de nómina, tarjetas, créditos, seguros y otros servicios complementarios. Por esa razón, limitar la comparación a los rendimientos puede llevar a conclusiones erróneas.  La cuestión no consiste en identificar a un ganador. La verdadera pregunta es: ¿qué función cumplirá esa cuenta dentro de la vida financiera de cada persona? Cuando ese punto queda claro, resulta mucho más sencillo identificar qué opción encaja mejor con lo que se busca.  Antes de comparar fintechs y bancos, conviene definir el objetivo del dinero    No todos los recursos tienen el mismo propósito. Una cantidad destinada a cubrir gastos cotidianos, enfrentar una emergencia o alcanzar una meta de ahorro suele requerir condiciones distintas para administrarse de forma adecuada.  Por ejemplo, quien necesita acceso constante a sus recursos probablemente evaluará aspectos distintos a quien pretende apartar recursos para una meta de largo plazo. Aunque ambos casos implican guardar dinero, las prioridades no necesariamente serán las mismas.  Por eso, antes de revisar rendimientos, comisiones o funcionalidades, vale la pena responder una pregunta sencilla: ¿para qué se utilizará ese dinero? En muchos casos, esa respuesta aporta más claridad que cualquier comparativa entre instituciones.  Cuando el objetivo está definido, resulta más sencillo evaluar qué ofrece cada alternativa y evitar decisiones basadas únicamente en promociones, publicidad o recomendaciones de terceros.  Lo que cambia al usar una fintech o un banco en el día a día    Elegir entre una fintech y un banco suele parecer una decisión sencilla cuando se observan únicamente las características principales de cada opción. Sin embargo, muchas de las diferencias más importantes no aparecen al momento de abrir una cuenta, sino después, cuando esa herramienta comienza a formar parte de la rutina financiera.  Es ahí donde entran en juego aspectos que pocas veces aparecen en la publicidad o en las comparativas rápidas. La forma en que se administra el dinero, el acceso a determinados servicios, las condiciones de uso e incluso la manera en que cada persona interactúa con la plataforma pueden influir más de lo que parece en la experiencia diaria.  Por esa razón, antes de tomar una decisión conviene mirar más allá de los beneficios que suelen llamar la atención a primera vista. Entender cómo funciona cada alternativa en la práctica suele aportar más claridad que cualquier promoción o beneficio temporal.  Los rendimientos pueden ser atractivos, pero no cuentan toda la historia   Uno de los factores que más ha contribuido al crecimiento de las fintech son los rendimientos que algunas ofrecen sobre el dinero disponible. Después de todo, la posibilidad de generar ganancias mientras los recursos permanecen guardados resulta atractiva para quienes buscan obtener un beneficio adicional sin realizar operaciones complejas.  La cuestión es que los rendimientos representan solo una parte del panorama. También conviene analizar qué tan accesible estará ese dinero cuando se necesite, bajo qué condiciones se generan esas ganancias y qué papel desempeñarán esos recursos dentro de las finanzas personales.  Una tasa atractiva puede convertirse en un punto a favor, pero no necesariamente en el factor que definirá la mejor elección. En muchos casos, el contexto en el que se utilizará ese dinero termina siendo tan importante como el rendimiento que promete una cuenta.  Tener más productos no siempre significa obtener más valor   Cuando se compara una fintech con un banco tradicional, es común pensar que la alternativa con más funciones disponibles será la mejor opción. A simple vista, tener acceso a más herramientas desde un mismo lugar puede parecer una ventaja clara.  Sin embargo, una oferta más amplia no siempre se traduce en una mejor experiencia. La realidad

Préstamos

¿Conviene pedir un préstamo personal en 2026? Te cuento lo que descubrí

Durante mucho tiempo pensé que solicitar un préstamo personal era algo bastante sencillo: encontrar un banco o financiera dispuesta a prestar dinero, revisar cuánto tendría que pagar cada mes y listo. Creía que la decisión más importante era comparar quién ofrecía el monto más alto o quién aprobaba más rápido la solicitud de crédito.  Pero mientras más investigaba cómo funcionan realmente los préstamos personales, me di cuenta de algo muy interesante. Y no hablo de los términos financieros que suelen aparecer en los contratos. Me refiero a cosas más importantes, como cuánto dinero se termina pagando en total, qué impacto tiene el plazo del crédito en el costo final o por qué dos préstamos que parecen muy parecidos pueden terminar costando cantidades completamente diferentes.  El problema no siempre viene de pedir dinero prestado. Muchas veces el error aparece cuando se acepta la primera oferta disponible porque parece conveniente, porque el dinero se necesita con urgencia o porque la mensualidad luce accesible. Sin embargo, detrás de esa oferta pueden existir condiciones, costos y compromisos que pasarán factura durante meses o incluso años.  Por eso, más que intentar decirte si un préstamo personal conviene o no, la idea de esta nota es compartir algunas de las cosas que descubrí, porque después de revisar distintos aspectos, entendí que un buen préstamo no necesariamente es el que entrega más dinero o el que aprueba más rápido, sino el que se adapta a la capacidad de pago, a las necesidades reales y a la situación financiera de cada persona.   No todo tiene que ver con cuán rápido te aceptan el préstamo  Cuando empecé a revisar distintas opciones de préstamos personales, me llamó la atención que gran parte de la publicidad gira alrededor de la rapidez: conseguir dinero en pocas horas, aprobación casi inmediata o trámites mínimos. Y aunque eso puede ser atractivo al surgir una urgencia económica, la velocidad rara vez cuenta toda la historia.  Antes pensaba que la parte más importante de un préstamo era saber si lo aprobaban o no. Sin embargo, después de analizar cómo funcionan, me quedó claro que la verdadera pregunta no es qué tan rápido llega el dinero, sino cuánto costará recibirlo y qué impacto tendrá en las finanzas durante los próximos meses o años. Porque detrás de una oferta que parece sencilla existen varios puntos que pasan desapercibidos al momento de comparar opciones: estoy hablando de costos, comisiones, seguros asociados o plazos que terminan modificando el costo total del préstamo. Y al revisar esos detalles, empecé a entender por qué dos préstamos que lucen idénticos pueden tener resultados distintos.  Por qué aceptar el primer préstamo disponible puede ser un error  Después de revisar distintas opciones de préstamos personales e investigar más acerca de ese mundillo, encontré algo que se repetía una y otra vez: muchas personas no comparan. Cuando aparece una oferta preaprobada desde una app, llega un mensaje del banco o surge una emergencia económica, la atención suele concentrarse en una sola pregunta: ¿cuánto dinero pueden prestarme?  El problema es que una aprobación rápida o una gran cantidad de dinero no siempre significa haber encontrado la mejor alternativa. Esto se debe a que, en muchos casos, la decisión se toma sin revisar otras opciones disponibles, sin comparar condiciones o sin analizar cuánto terminará costando realmente.  Y fue precisamente al comparar distintas ofertas cuando apareció una diferencia que pocas personas suelen revisar al principio: la relación entre la mensualidad y el costo total del préstamo personal.  El error de fijarse únicamente en la mensualidad Hubo algo que me sorprendió. Dos opciones pueden ofrecer prácticamente el mismo monto y, aún así, terminar costando cantidades muy diferentes.   La razón es que muchas veces la atención se concentra únicamente en la mensualidad. Es decir, si una opción muestra pagos más bajos, suele parecer más atractiva. Sin embargo, una mensualidad accesible no siempre significa que el préstamo sea conveniente.  En muchos casos, esos pagos más bajos son consecuencia de un plazo más largo. Y aunque eso puede reducir la presión sobre el presupuesto mensual, también puede aumentar la cantidad total que terminarás pagando por el crédito.  Por eso, una de las lecciones más importantes al comparar préstamos personales es no quedarse únicamente con la mensualidad que se pagará. Antes de tomar una decisión, vale la pena revisar cuánto dinero se pagará al final, qué comisiones existen y qué condiciones acompañan al préstamo.  Es precisamente ahí donde comienzan a aparecer diferencias importantes entre opciones que, a simple vista, parecerían iguales.  Las cosas simples que yo revisaría antes de pedir un préstamo personal  El problema no es el préstamo en sí. Lo complicado es aceptar una oferta sin tener claridad sobre cuánto cuesta, cuánto tiempo toma pagarla y qué impacto tiene en el presupuesto de los próximos meses.  Lo que más llamó mi atención fue que no hace falta ser experto en finanzas para evitar algunos errores comunes. Muchas veces, unas cuantas preguntas extras ayudan a identificar si un préstamo tiene sentido o si podría convertirse en una carga difícil de sostener. Fue al hacer esas preguntas cuando empecé a ver los préstamos de otra forma. Ya no se trata únicamente de cuánto dinero puede prestarme, sino de entender si esa deuda encaja con mis ingresos, gastos y capacidad de pago.  ¿Realmente necesito el préstamo personal?  Antes de revisar tasas, plazos o cualquier otro detalle, hubo una pregunta más importante que todas las demás: ¿para qué necesito el dinero?  Parece sencilla, pero no siempre tiene una respuesta clara. Al revisar distintas situaciones, descubrí que no todos los préstamos responden a una necesidad urgente.  Algunos ayudan a resolver una emergencia o un gasto inesperado. Otros terminan utilizándose para compras que podrían esperar un poco más o planearse con mayor anticipación. Y esa diferencia, aunque parezca pequeña, suele ser el primer paso para determinar si un préstamo tiene sentido o si conviene analizar otras alternativas antes de adquirir una deuda.  Lo que aprendí sobre el CAT y por qué puede decir más que la tasa de

Tarjetas de crédito

Mejores tarjetas con recompensas: las que debes considerar este 2026

Durante mucho tiempo creí que las tarjetas con recompensas eran mejores que cualquier otra simplemente porque ofrecían más beneficios. Algunas otorgaban puntos, otras devoluciones de dinero y varias prometían privilegios adicionales por utilizarlas en compras cotidianas. Mientras existiera alguna recompensa de por medio, parecía suficiente para considerarlas una buena opción.    Pero al empezar a revisar cómo funcionan realmente, apareció algo que vale la pena considerar.   Y no hablo de promociones atractivas, tales como los porcentajes de cashback (la devolución de dinero) o los puntos acumulables que suelen aparecer en la publicidad. Me refiero a cosas mucho más importantes: las condiciones para obtener recompensas, los límites que aplican en cada programa o los hábitos de consumo que algunas personas terminan modificando para intentar aprovechar al máximo los beneficios.  Por eso decidí revisar algunas de las tarjetas con recompensas más populares que existen actualmente en México. No para encontrar la que promete más beneficios, sino para identificar cuáles pueden generar un valor real según la forma en que utilizas tu dinero.  También vale la pena revisar qué ventajas ofrecen, cuáles son sus principales limitaciones y qué aspectos conviene revisar antes de tomar una decisión.  Las tarjetas con recompensas que sí consideraría este 2026 Después de revisar distintas opciones, queda claro que no existe una tarjeta con recompensas que sea “perfecta” para todas las personas. Lo que puede ser una excelente alternativa para alguien que realiza muchas operaciones en gasolinas o restaurantes, podría no tener el mismo valor para quien realiza la mayor parte de sus compras en línea o viaja con frecuencia.  Por eso, más que buscar la tarjeta que prometa más beneficios, vale la pena identificar cuáles recompensas realmente se adaptan a la forma en que utilizas tu dinero. A continuación, te comparto algunas de las opciones que más llamaron mi atención y las razones por las que podrían tener sentido para distintos perfiles de usuario. Santander LikeU: recompensas para los gastos comunes  Santander LikeU suele aparecer entre las tarjetas con recompensas más populares en México. Y no porque ofrezca las mayores recompensas del mercado, sino porque sus beneficios están ligados a gastos que muchas personas realizan de forma habitual. Al revisar cómo funciona, resulta fácil entender por qué suele aparecer entre las opciones más populares. A diferencia de otros programas que dependen de acumular puntos durante meses o de canjear beneficios bajo ciertas condiciones, aquí las recompensas están vinculadas a compras que forman parte de la rutina de muchas personas, lo que facilita aprovecharlas sin tener que cambiar la forma de gastar.   Lo bueno: Recompensa los gastos cotidianos como gasolina, restaurantes y entretenimiento. Las recompensas se reciben como devolución de dinero, por lo que resulta fácil identificar el beneficio obtenido.  Puede generar valor para quienes ya realizan este tipo de gastos de manera constante.  Lo no tan bueno:  Aunque no se cobra anualidad, la tarjeta LikeU puede generar una comisión por administración de 169 pesos mensuales al no cumplir las condiciones mínimas de uso.  Su Costo Anual Total (CAT) promedio es de 90.6% y su tasa de interés promedio es de 66.35% sin IVA, por lo que financiar compras o pagar solo el mínimo puede borrar el valor de las recompensas.  Las recompensas dependen de las condiciones vigentes del programa, por lo que el beneficio real puede cambiar según el tipo de compra realizada.  Si la mayor parte de tus gastos no se concentra en gasolina, restaurantes o entretenimiento, el beneficio real puede ser menor al esperado.   ¿Para quién sí la consideraría? La tarjeta Santander LikeU es para personas que gastan de forma frecuente en gasolina, restaurantes y entretenimiento, y que buscan una opción con beneficios fáciles de aprovechar sin depender de programas de puntos o canjes.  HSBC 2Now: para quienes buscan simplicidad   La tarjeta HSBC 2Now destaca por una propuesta mucho más sencilla que las otras tarjetas con recompensas. Es una opción mucho más sencilla: se pueden obtener recompensas en prácticamente todas las compras realizadas con la misma, sin tener que estar pendiente de si entra o no en un determinado programa.  Esa característica ayuda a entender por qué suele aparecer entre las opciones de tarjetas con recompensas más populares. Al final, muchas personas prefieren un esquema fácil de entender y que no dependa de revisar constantemente si una compra entra o no dentro de determinada categoría. Lo bueno: Ofrece una devolución del 2% en compras realizadas con la tarjeta mediante el programa Saldo HSBC 2Now.  No depende de compras en categorías específicas para generar recompensas, por lo que resulta más flexible que otras alternativas.  No cobra anualidad, algo que puede significar un ahorro importante para quienes utilizan la tarjeta con frecuencia.  Lo no tan bueno:  El beneficio del 2% aplica únicamente sobre los primeros 42,500 pesos de compras realizadas cada mes, lo que representa un límite para aprovechar al máximo todas las recompensas.  Su CAT promedio es de 88.3% sin IVA, por lo que en caso de no pagar a tiempo se te aumentará ese porcentaje de tu deuda total.    La tasa de interés promedio es de 48.88% anual sin IVA, por lo que financiar compras durante varios meses puede encarecer rápidamente el uso del crédito.  Para aprovechar al máximo las recompensas, es necesario cumplir con las condiciones vigentes del banco HSBC.  Si se generan intereses de forma frecuente, el costo financiero puede superar con facilidad el valor de las recompensas obtenidas.  ¿Para quién sí la consideraría? La tarjeta HSBC 2Now es para personas que utilizan crédito para la mayoría de sus compras diarias y buscan una opción sencilla, con recompensas fáciles de entender y sin depender de categorías para los beneficios.  RappiCard: una alternativa para usuarios digitales  RappiCard se ha convertido en una de las tarjetas con recompensas más conocidas entre quienes realizan compras desde el celular y utilizan aplicaciones para administrar gran parte de sus actividades diarias.  Al revisar sus características, resulta fácil entender por qué suele aparecer en muchas comparativas de tarjetas con recompensas. A diferencia de otros productos que dependen de programas de

Seguros

¿Cómo elegir un buen seguro de vida en México?

Durante mucho tiempo pensé que contratar un seguro de vida era algo bastante simple: pagar cada mes y listo. Creía que lo importante era simplemente “tener uno” para cualquier inconveniente y que todas las pólizas funcionaban igual. Pero mientras más investigaba cómo funcionan los seguros de vida, descubrí algo que no esperaba.  Y no hablo solamente de términos complicados o palabras técnicas que podrían aparecer en las pólizas. Me refiero a cosas más importantes: qué situaciones sí cubre el seguro, cuánto dinero reciben realmente los beneficiarios o qué detalles pueden complicar todo cuando llega el momento de utilizarlo.  El verdadero problema no siempre es no tener seguro de vida, sino contratar uno solamente porque “suena importante”, porque lo ofreció el banco, porque venía junto con un crédito o porque alguien dijo que era buena idea… sin detenerse a revisar cómo funciona.  Por eso, más que intentar decirte cuál seguro conviene contratar, la idea de esta nota es compartir las cosas simples que recomiendo revisar antes de tomar una decisión así. Porque después de comprender cómo funcionan las pólizas, me di cuenta de que elegir un seguro de vida no debería tratarse solamente de buscar “el más barato”, sino de entender si realmente tiene sentido para tu situación y para las personas que dependen de ti.    Cuando empecé a revisar seguros, descubrí algo que casi nadie explica  Al dar el primer paso y empezar a descubrir cómo funcionaban los seguros de vida, hubo algo que me sorprendió muchísimo: casi nadie revisa las condiciones reales de la póliza hasta que necesita utilizarla.  Lo cual tiene sentido. La mayoría de las veces, los seguros se sienten como algo lejano o simplemente como “otro pago más” que aceptas porque tu tío o vecino te dijo que era importante tenerlo. Incluso la prima de seguro puede venir incluida junto con una tarjeta, un crédito o una cuenta bancaria, así que muchas personas simplemente “dan el sí” sin detenerse a revisar qué cubre o cómo funciona realmente.  Pero el verdadero problema no siempre es la falta de un seguro de vida. Muchas veces el inconveniente aparece cuando nunca revisaste qué situaciones sí cubre, cuánto dinero recibirán realmente los beneficiarios o qué cosas pueden complicar el proceso cuando llega el momento de utilizarlo.  Y siendo sinceros, antes de investigar el tema, yo también creía que todos los seguros funcionaban prácticamente igual. Pero hay algunas pólizas que pueden cambiar muchísimo dependiendo de la cobertura, las condiciones o incluso ciertos detalles que normalmente pasan desapercibidos al momento de contratar.  No todos los seguros de vida funcionan igual (aunque parezcan lo mismo)  Una de las cosas que más me sorprendió cuando empecé a revisar pólizas reales fue darme cuenta de que algunos seguros únicamente cubren el fallecimiento del titular, mientras que otros incluyen invalidez, enfermedades graves o ciertos apoyos adicionales. Y aunque al principio eso podría parecer un “simple detalle”, eso cambia muchísimo lo que realmente cubre el seguro.  Además, algunas pólizas funcionan solamente durante cierto tiempo, otras cambian conforme pasan los años y algunas incluso aumentan de precio dependiendo de la edad o ciertas condiciones del asegurado. Y muchas veces esos detalles pasan desapercibidos, porque casi siempre ponemos más atención al precio mensual que a cómo funciona realmente la cobertura.  Ahí fue donde entendí que elegir un seguro de vida no se trata solamente de cuánto dinero promete entregar una póliza. También importa revisar para qué sirve realmente ese seguro y qué situaciones puede cubrir en la vida diaria.  Porque no es lo mismo contratar un seguro cuando se tiene:  Hijas o hijos pequeños. Deudas o pagos pendientes.   Gastos familiares importantes.  Una hipoteca o renta.  Personas que dependen económicamente de ti. Y justamente por eso quiero compartirte que dos pólizas que parecen similares pueden funcionar de forma completamente diferente cuando empiezas a revisar los detalles.  El error de contratar “el primer seguro que me ofrecieron”  Cuando empecé a revisar opciones de seguros de vida, entendí algo que me hizo sentido: muchas veces se termina contratando pólizas simplemente porque alguien nos dijo que “era importante tener un seguro”.  Puede ocurrir en el banco mientras estás haciendo otro trámite, cuando aceptas una tarjeta, al solicitar un crédito o incluso en momentos donde todo sucede tan rápido que realmente no te detienes a revisar qué estás pagando. Y justamente ahí aparece un error que hay que tratar de evitar: aceptar un seguro por presión del momento, sin entender bien qué cubre o cómo funciona.  De hecho, algo que me sorprendió es que muchas personas ni siquiera recuerdan qué tipo de cobertura contrataron. Algunas descubren, demasiado tarde, que la póliza también tenía limitaciones importantes; otras pensaban que cubría más situaciones y varias simplemente asumieron que “todos los seguros funcionaban parecido”, sin revisar las letras chiquitas del contrato.   Confiar en la sensación de tranquilidad que da un  precio accesible no siempre refleja la cobertura real del seguro. Porque una póliza barata no necesariamente significa que es la mejor opción para tu situación o para las personas que podrían depender económicamente de ti.  Las cosas simples que yo revisaría antes de contratar un seguro de vida  Después de revisar cómo funcionan las pólizas, entendí algo que me habría gustado saber mucho antes: no necesitas convertirte en experto en seguros para darte cuenta de si una póliza realmente tendría sentido para tu vida.  Entre términos técnicos, contratos largos y explicaciones que casi nadie entiende, es normal sentir que todo se vuelve confuso muy rápido. Pero cuando empiezas a verlo desde situaciones cotidianas, hay varias cosas bastante simples que sí pueden ayudarte a entender mejor qué estás contratando.  Al principio, uno puede pensar que todo depende únicamente del precio o de cuánto dinero promete entregar la póliza. Pero también importa revisar cosas mucho más básicas: quién depende de ti, cuánto tiempo podría necesitar apoyo tu familia o qué gastos seguirían activos mes con mes si tú llegaras a faltar.  Porque una cosa es contratar un seguro “por tenerlo” y otra muy distinta entender qué responsabilidades económicas

Ahorros

¿Cómo ahorrar dinero de forma efectiva en 2026?

Ahorrar dinero en 2026 puede sentirse más complicado de lo que tú o yo imaginábamos algunos años atrás. Y la razón no es porque no se tenga la voluntad, aunque exista la intención de guardar una parte del ingreso, la realidad es que entre los gastos diarios, apenas se llega al final de mes y con menos dinero del que se espera.  Pero después de revisar detenidamente cómo se iba mi dinero en el día a día, descubrí algo importante: el problema no siempre estaba en hacer un gasto enorme o comprar algo muy costoso. Muchas veces el dinero simplemente desaparecía poco a poco, eran pequeñas compras cotidianas que parecían completamente inofensivas al momento y justamente por eso nunca les prestaba demasiada atención. La diferencia es que, al repetirse constantemente, se terminaban acumulando muchísimo más de lo que imaginaba.  Y no, la idea no es dejar de disfrutar un delicioso café, cancelar absolutamente todos los gustos o vivir ilimitado. El verdadero cambio empezó cuando entendí cuánto dinero podían representar algunos hábitos cotidianos después de semanas, meses o incluso un año completo.  Ahí fue donde descubrí que ahorrar dinero no siempre requiere guardar grandes cantidades, sino aprender a identificar esos pequeños gastos que casi nunca parecen importantes… hasta que haces la cuenta completa. Cuando empecé a revisar mis finanzas, descubrí algo interesante  Durante mucho tiempo creí que el obstáculo para ahorrar era simplemente que no ganaba lo suficiente. Pensaba que la única forma efectiva de guardar dinero era ganar más, dejar de comprar cosas innecesarias o vivir contando cada moneda que, siendo sinceros, terminan sintiéndose difíciles en el día a día.  Pero cuando empecé a revisar con más atención en qué se iba realmente mi dinero, descubrí algo que me sorprendió muchísimo: muchas veces el problema no estaba en realizar muchos gastos o en una compra demasiado cara. El dinero simplemente empezaba a desaparecer en cosas que parecían inofensivas —suscripciones que casi no utilizaba, compras impulsivas desde apps, pagos a meses sin intereses acumulados, gastos cotidianos como un café o una comida— y justamente por tratarse de cantidades pequeñas nunca les prestaba demasiada atención.  Ahí fue donde cambió por completo mi forma de ver el ahorro, porque no se trataba de vivir limitado o dejar de disfrutar. El verdadero reto era notar a cuánto dinero equivaldrían los hábitos cotidianos después de semanas, meses o incluso un año completo.  El mejor ejemplo es gastar diariamente en un café y un pan dulce para desayunar, puede parecer algo completamente normal. Pero al hacer cuentas, ese hábito deja de ser “un gasto pequeño” y se convierte en una cantidad de dinero considerable que seguramente se vería mucho mejor en tu cartera o en la alcancía.    Y tranquilo, esto no significa que “estés gastando mal” tu dinero. Lo que ocurre es que muchas veces surgen pequeñas salidas de dinero desapercibidas, debido a que son rápidas, cotidianas y parecen mínimas al momento de realizarlas.   Cuando empecé a revisar mis gastos, entendí que ahorrar dinero no siempre necesita grandes cantidades, sino aprender a detectar pequeños hábitos que pueden terminar afectando muchísimo más de lo que uno se imagina.   Aquí es donde se fue el dinero (y probablemente no lo viste)  Cuando empecé a revisar mis gastos con más atención, descubrí algo que honestamente me sorprendió: el dinero casi nunca desaparecía en una sola compra, se iba poco a poco. Un pago aquí, otro cobro allá, una compra impulsiva desde el celular, una suscripción que ni siquiera utilizaba, un pago a meses sin intereses o pequeñas comisiones que parecían insignificantes al momento. Y justamente una de las partes más engañosas de los pagos pequeños es que casi nunca se sienten importantes cuando ocurren. El verdadero problema aparece cuando empiezas a sumar todo el dinero.  Por ejemplo, gastar diariamente 50 pesos en café, pan dulce, snacks o algún antojo puede parecer inofensivo en el momento. Pero al sumar la cuenta anual, ese hábito o antojo podría ser equivalente a 18,200 pesos al año. Lo mismo puede ocurrir con el dinero que se destina a las suscripciones de streaming que ya no utilizas, compras rápidas desde apps, pagos mínimos de la tarjeta o meses sin intereses acumulados. Individualmente parecen manejables, pero al sumarlos pueden terminar afectando muchísimo más de lo que imaginas.  La idea no es sentir culpa por gastar dinero o dejar de disfrutar cosas que te gustan. El verdadero cambio ocurre cuando empiezas a darte cuenta de cuánto dinero pueden representar esas pequeñas compras con el paso del tiempo. Y justo ahí está una de las partes más importantes del ahorro: aprender a anualizar los gastos para entender cuánto dinero representan en realidad.    Porque muchas veces ahorrar dinero no empieza dejando de gastar por completo, sino cuando finalmente te das cuenta de cuánto se estaba utilizando en cosas que parecían pequeñas… hasta que haces la cuenta completa.    1. Suscripciones que se olvidan (y siguen cobrando)  Una de las primeras cosas que descubrí al revisar mis gastos fue que muchísimo dinero se iba en pagos que prácticamente ya ni recordaba. Me refiero a las suscripciones de apps, plataformas o servicios de streaming que seguían cobrando automáticamente cada mes, aunque muchas veces ya casi no los utilizaba.  Y justo ahí surge una de las partes más engañosas de este tipo de gastos: como normalmente son cobros pequeños, rara vez llaman la atención. El problema empieza cuando haces la suma total.  También me di cuenta de algo bastante común: algunas veces terminaba pagando servicios muy parecidos sin realmente necesitarlos todos. Y aunque pagar $99 o 150 pesos al mes se sienten como un gasto “chiquito”, al acumularse pueden terminar convirtiéndose en una cantidad de dinero mucho más grande de lo que imaginaba.  2. Meses sin intereses (y por qué se convierten en una trampa invisible)  Durante mucho tiempo creí que comprar a meses sin intereses (MSI) era prácticamente lo mismo que comprar “sin preocuparme”. Y siendo sinceros, los MSI no son malos por sí solos. El problema empieza cuando poco

Ahorros

Las cuentas de ahorro que “sí valen la pena” en México este 2026

Durante muchos años, la idea de abrir una cuenta de ahorro en México no parecía precisamente atractiva: pago de comisiones, requisitos innecesarios y rendimientos tan bajos que muchas personas preferían simplemente dejar su dinero en una cuenta tradicional. Y siendo sinceros, la mayoría terminamos acostumbrándonos a eso.   Pero el panorama financiero comenzó a cambiar, al punto de que ya existen cuentas digitales que permiten guardar dinero sin la necesidad de pagar un manejo de cuenta, sin exigir saldos mínimos e incluso generando rendimiento sobre el dinero disponible. Lo mejor es que varias de estas opciones pueden administrarse desde el celular y sin procesos complicados.   Aquí el detalle importante es que no todas las cuentas de ahorro funcionan igual. Algunas priorizan el rendimiento, otras la facilidad para mover dinero y algunas simplemente buscan convertirse en una alternativa más sencilla frente a la banca tradicional. Es por ello que abrir cualquier opción solamente porque promete ser “sin comisiones” no significa automáticamente que sea la mejor para ti.   Así que me di a la tarea de armar esta guía. No para decirte cuál es la cuenta de ahorro “perfecta”, sino para explicarte qué opciones sí consideraría elegir en México durante este 2026, qué ventajas tiene cada una y qué puntos vale la pena revisar para entender cuál realmente encaja contigo o con la forma en que manejas tu dinero. Guardar tu dinero no siempre es gratis, puede implicar un costo extra  Existe la idea de que abrir una cuenta de ahorro “sin comisiones” significa olvidarse completamente de cualquier tipo de cobro adicional. Pero siendo sinceros, algunas cuentas sí pueden terminar generando cargos o condiciones que los usuarios descubren demasiado tarde.  Y no siempre hablamos específicamente de cantidades enormes. A veces el problema aparece en detalles que parecen mínimos, pero que con el tiempo terminan afectando el dinero que realmente tienes disponible. Me refiero a:  Manejo de cuenta.  Saldo mínimo obligatorio.  Transferencias con límite o costo.  Retiros.  Cobros por inactividad.  La cuestión es que muchas de estas condiciones suelen pasar desapercibidas al momento de abrir una cuenta de ahorro. Hay personas que solamente leen frases como “sin comisiones” o “rendimiento diario” y asumen que todas las opciones funcionan igual, cuando en realidad cada una está pensada para perfiles y necesidades distintas.  También hay cuentas que generan rendimiento sobre el dinero guardado, pero para acceder a ciertos beneficios existen ciertas reglas: movimientos mínimos, mantener cierta cantidad de saldo disponible o utilizar constantemente la aplicación. Y honestamente, no todas las personas terminan aprovechando eso de la misma manera.  Por eso, antes de abrir cualquier cuenta de ahorro, conviene entender qué ofrece realmente, qué condiciones maneja y qué tan cómoda resulta para el tipo de uso que le darás día con día. Porque al final, no se trata únicamente de encontrar una opción “sin comisiones”, sino una que realmente encaje contigo y con la forma en que manejas tu dinero.   Las cuentas de ahorro “sin comisiones” que yo sí consideraría este 2026  Después de revisar el rendimiento, la facilidad de uso, la disponibilidad del dinero y qué tan sencilla resulta la experiencia desde una app, estas son algunas de las cuentas de ahorro en México que yo sí consideraría durante este 2026.  Y aclaro que las opciones de este listado no fueron elegidas porque “todo mundo las recomienda” o porque tengan la publicidad más llamativa. La idea aquí es mucho más simple: encontrar cuentas que realmente puedan funcionar para distintos perfiles financieros y que no terminen volviéndose más complicadas de lo que deberían.  Porque al final no todas las personas buscan exactamente el mismo resultado financiero. Hay quienes priorizan el rendimiento sobre su dinero, otras la facilidad para moverlo todos los días y algunas simplemente quieren una cuenta sencilla que les permita ahorrar sin pagar comisiones innecesarias.  Revolut: cuenta de ahorro sin amarrar dinero  Si lo que buscas es generar rendimiento sobre tu dinero sin tener que dejarlo “congelado” durante meses, honestamente, Revolut se convirtió en una de las opciones más interesantes que llegaron recientemente a México.  Gran parte de su atractivo tiene que ver con algo bastante simple: el dinero puede mantenerse disponible mientras genera rendimiento diario. Es decir, no necesitas comprometer tu dinero a plazos forzosos para empezar a obtener ganancias.  Además, toda la experiencia está enfocada en lo digital. Desde la aplicación puedes administrar el dinero, revisar movimientos, generar apartados y controlar prácticamente todo sin necesidad de perder tiempo en una sucursal física. Y siendo sinceros, eso puede hacer una gran diferencia para las personas que prefieren resolver todo desde el celular.  Revolut puede funcionar para quienes desean mantener su dinero disponible, buscan rendimiento sobre el saldo y prefieren una experiencia completamente digital, sin lidiar con procesos complicados.    Lo bueno:  Puede generar rendimientos de hasta 10% anual sobre el saldo disponible.  No exige saldo mínimo para comenzar.  El dinero puede retirarse prácticamente en cualquier momento que lo requieras.  La app es moderna y sencilla de utilizar.  El plan estándar no tiene costo mensual.  Ofrece rendimientos sin plazos forzosos.   Lo no tan bueno:  El rendimiento más atractivo puede depender de ciertos montos o condiciones.  Existen planes con beneficios adicionales que sí tienen costo mensual.  La experiencia depende completamente del celular y la aplicación.  Yo consideraría la cuenta de ahorro de Revolut para las personas que:  Alguien que quiere generar rendimiento sobre su dinero sin perder acceso al mismo y que, además, se siente cómodo manejando todo desde el celular. Pero honestamente, no creo que sea la opción ideal para personas que utilizan mucho efectivo o que simplemente buscan una experiencia bancaria mucho más tradicional.  Nu: cuenta de ahorro simple para quien busca empezar   Si te interesa una cuenta de ahorro sencilla, fácil de entender y que además permita generar rendimiento sobre tu dinero, Nu es una de las opciones más atractivas para empezar a ahorrar sin complicaciones.  Y gran parte de eso tiene que ver con algo importante: la experiencia desde la aplicación es bastante clara, incluso para las personas que nunca habían utilizado

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